Aunque solo nos quedamos dos noches en casa de Ante e Ivana, lo disfrutamos muchísimo: ambos son muy amables; Ante incluso nos recogió en el pueblo cercano, ya que llegamos bastante tarde el primer día. El alojamiento estaba muy limpio y tenía de todo, incluso unas vistas estupendas al puerto deportivo desde el balcón. Consejos: ten en cuenta el horario de los autobuses de ida y vuelta a Šibenik en invierno (en verano pasan cada hora), ya que solo pasan unas pocas veces al día. La parada está a solo 2 minutos a pie de casa de Ante y se tarda 30 minutos en llegar a Šibenik.
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